Por: Tatiana Torrero.
Panamá atraviesa una etapa decisiva en su sistema eléctrico. Mientras el país impulsa licitaciones para ampliar la generación con fuentes renovables, los recientes apagones nacionales y los trabajos de refuerzo en la red de transmisión dejan claro que la transición energética también requiere estabilidad y planificación.
Durante los últimos meses, la Secretaría Nacional de Energía lanzó una licitación para contratar generación y capacidad firme entre 2025 y 2030, abierta a tecnologías como hidroeléctrica, eólica, solar y biomasa.
La estrategia apunta a asegurar un suministro diversificado y competitivo, ajustado a la demanda real y sin presionar las tarifas de los usuarios.
Panamá acelera su apuesta por energías limpias mientras refuerza la infraestructura para evitar nuevos apagones.
A esto se suma una subasta específica para proyectos solares programada para julio de 2026, que busca aprovechar el potencial fotovoltaico del país. Según datos de pv-magazine, en 2024 Panamá añadió 143 megavatios (MW) nuevos de energía solar, alcanzando 695 MW instalados, lo que la consolida como una de las fuentes de mayor crecimiento en la matriz eléctrica nacional.

En términos de generación, las energías renovables representaron el 97,6 % de la producción eléctrica en noviembre del año pasado, con la hidroeléctrica a la cabeza (88,3 %), seguida de la solar (6 %) y la eólica (1,8 %). Un logro que refleja el compromiso del país con un modelo energético más sostenible.
Sin embargo, la confiabilidad del sistema sigue siendo un reto. En marzo de 2025, una falla en la red de transmisión provocó un apagón nacional que dejó sin electricidad a una considerable parte del país durante más de seis horas.
Este evento llevó a revisar los planes de protección y a la urgencia de acelerar proyectos como la línea de transmisión Sabanitas–Panamá III, de 230 kilovoltios, que mejorará la conexión entre Colón y la capital.
De acuerdo con los especialistas, esta combinación de expansión renovable y fortalecimiento de infraestructura será clave para garantizar la seguridad del suministro. El desafío radica en mantener el equilibrio entre el crecimiento limpio y la estabilidad operativa del sistema.
En palabras de la Secretaría Nacional de Energía, el objetivo es avanzar hacia una matriz “más diversificada, sostenible y resiliente”, capaz de sostener el desarrollo económico sin comprometer el bienestar de los consumidores.
Con inversiones en generación solar, refuerzos de red y un marco regulatorio en evolución, Panamá se perfila como un referente regional en la transición energética. Pero el éxito dependerá, en buena medida, de que la confiabilidad del sistema crezca al mismo ritmo que su transformación.
Fuentes: pv-magazine, Prensa Latina, Elecnor y Newsroom Panama.








